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La Deuda Que Dejó Bastenier Conmigo - Hugo Mario Cárdenas

Periodista El País (Cali)

Ganador primer puesto categoría profesional Premio Amway de Periodismo Ambiental (2016)

Solo faltaron 45 minutos para lograr la que de seguro habría sido la última entrevista que diera en vida el maestro Miguel Ángel Bastenier, columnista y escritor español, quien es considerado uno de los grandes exponentes del periodismo iberoamericano.

 

Eran las 4:00 de la tarde del martes 25 de abril y junto a Arturo Pita, responsable del Programa Internacional de Visitantes de la Fundación Carolina, llegamos al número 40 de la Calle Miguel Yuste para atender una reunión en la sede del diario El País, el más influyente de habla hispana y el que fue durante las últimas décadas el hogar de Bastenier.

 

Solo una puerta eléctrica de vidrio me separaba de quien a mi juicio era el personaje más fascinante de la agenda que preparó para mi visita el personal del Programa de Experiencia Internacional de la Fundación Carolina y del Grupo Educativo CEU, vinculados ambos con el Premio Amway de Periodismo Ambiental que obtuve junto a mi compañero Oswaldo Páez seis meses atrás.

 

Era apenas mi segundo día en el programa de visitantes a España y ya la agenda superaba con creces mis expectativas. El día anterior, el primero de la beca, estuvo cargado de conocimiento, de experiencias culturales, de viajes por la historia y una exquisita muestra de lo mejor de la gastronomía española, gracias a la compañía de Belén Souto y Gonzalo Redondo, ambos de la Oficina de Relaciones internacionales de la Universidad CEU.

 

La mañana de ese lunes inició con un recorrido por la Universidad CEU San Pablo, donde el anfitrión fue el Decano de Humanidades y realizamos un recorrido por el moderno claustro de periodismo. Media hora después, en un lugar de privilegio en el auditorio de la universidad, estaba frente a frente con Victoria Prego, un emblema del periodismo en España y con quien tuve la oportunidad de compartir y entrevistar para la edición dominical de la revista Gaceta con un tema que inquieta a todo el periodismo mundial: las amenazas que representan las redes sociales para el periodismo actual y las llamadas fake news o noticias falsas.

 

Esa misma tarde nos esperaba en la Agencia de Noticias EFE el periodista Arturo Larena, director de EFE Verde, con quien realizamos un recorrido no solo por las instalaciones de una de las mejores agencias de noticias en el mundo sino por cada uno de los rincones en los que está  enmarcada casi la historia del mundo. Imágenes impactantes, sonidos aterradores y elementos que hacen parte de una suerte de museo interactivo que guarda EFE para sus visitantes.

 

Tal como Amway, la agencia EFE Verde y Arturo Larena se han dedicado a trabajar y promocionar las buenas prácticas para beneficio y defensa del medio ambiente. Y prueba de ellos son los innumerables premios y reconocimientos internacionales que ha recibido Arturo por su trabajo social y activo en la búsqueda de un mejor Planeta.

 

El ansiado día martes, antes de que el conductor pasara a recogerme, dediqué cerca de una hora a pulir las preguntas que llevaba listas para dispararle a Bastenier porque sabía que la agenda era apretada y seguramente no tendría un espacio durante el día en el que pudiera adornar y perfeccionar cada uno de mis interrogantes. Al fin y al cabo Bastenier no era un entrevistado cualquiera y no podía correr el riesgo de fallar en la entrevista.

 

A las 10:00 de la mañana en una silla VIP del Teatro de la Luz Philips, a un costado de la Gran Vía, Esperaba junto a mis anfitriones el inicio del musical ‘Europa: ¡Qué Pasión! Historia de un amor atormentado’. Sorpresivamente, el que era para mí el personaje más desconocido de la agenda, Raimundo Bassols, terminó ocupando una página entera en la sección dominical ‘Protagonistas’ de nuestro periódico. 

 

La introducción al musical estuvo a su cargo y recibí de él una clase gratuita de europeísmo que jamás podría obtenerse de manera más fiel y clara que de su propio protagonista. El eterno embajador Bassol fue la persona que se encargó de incluir a España en la Unión Europea y conoce cada detalle y anécdota con puntos y señales, los cuales narra sin mayor esfuerzo a sus 91 años con una voz y acentuación envolventes.

 

No de otra forma habría podido mantener expectantes durante 45 minutos a más de dos mil jóvenes estudiantes de 6° y 7° grado de las escuelas de Madrid, quienes aplaudieron al finalizar su intervención como en un gesto de agradecimiento a esa pasión por su país. Guardadas las proporciones, sería como tener nosotros hoy a Francisco de Paula Santander contándonos cómo planearon y ejecutaron la batalla que permitió la independencia de Colombia.

 

Entendí entonces cuán similares son Colombia y España. Ambos países estuvieron durante años postrados ante la amenaza de organizaciones terroristas como las Farc y ETA. Ambas naciones fueron estigmatizadas dentro de sus continentes y fueron paria en Suramérica y Europa. Ambos países nadaron contra la corriente y hoy son ejemplo de recuperación social, política y económica.

 

Luego de finalizado el musical, y con la entrevista de Bastenier dando vueltas en mi cabeza, recorrimos parte de la Gran vía, la Plaza España, el Kilómetro Cero y fuimos al mercado de San Miguel, donde el jamón ibérico de bellota adornar con su imponencia y excentricismo cada uno de los rincones del mercado. Un bocado magistral del que me despedí acompañado con una ‘caña’ para salir en busca de la entrevista esperada.

 

Antes de abordar el transporte con rumbo al diario El País, revisé los últimos twits de Bastenier, de los más de 85.000 que ha escrito desde que incursionó en las redes sociales, para saber cuáles eran los últimos pensamientos de este maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Latinoamericano, quien durante los últimos quince años de su vida recorrió el mundo con un segundo pasaporte marrón que lo identificaba también como ciudadano colombiano.

 

“El lenguaje no es inocente. Todo significa algo per se, y la elección que haga el periodista de los términos que use es una decisión moral”, decía uno de ellos. “La información permite pensar y decidir, por eso es tan importante el periodismo de calidad”, escribió más tarde y de esas reflexiones extraje la pregunta número doce de la entrevista que estaba a punto de hacerle.

 

Antes de que la chicharra de la puerta avalara mi ingreso en el edificio, releí una a una las preguntas porque no quería dejar escapar ningún detalle importante. Sin embargo, quien apareció en el fondo fue un periodista muy joven, de piel blanca y voz muy delgada que sin siquiera saludar ya estaba ofreciendo disculpas en nombre de Bastenier porque el maestro, dijo, “se sintió mal de salud y debió ausentarse. Pero espera que en el transcurso de la semana, cuando se sienta mejor, pueda recibirlo en algún espacio” que quedara libre en mi agenda.

 

Con el sinsabor de no haber visto a Bastenier terminé mi visita al diario El País y de inmediato salí para el apartamento que me asignaron en el número 1D de la calle  Campanar para preparar el viaje del siguiente día a la ciudad de Valencia, donde compartiríamos salón con la reina doña Letizia durante un evento con pacientes de enfermedades raras o huérfanas.

 

Todo el día miércoles estuve acompañado por Gonzalo y Belén visitando otras sedes de la Universidad CEU en Montepríncipe y San Pablo y dimos un recorrido por ese lugar excéntrico llamado ‘La Finca’, donde conviven en lujosos espacios tres exjefes del Gobierno español y las estrellas del  Real Madrid, incluido el colombiano James Rodríguez.

 

Curiosamente, muy cerca de donde estuvieron albergados otro gran número de colombianos, según los libros del sociólogo Alfredo Molano, durante la época más fuerte del narcotráfico y de las llamadas mulas o correos humanos que por unas cuantas Pesetas y luego un número inferior en Euros terminaron dejando su libertad anclada tras los barrotes de la cárcel de Carabanchel, la cual ya fue reubicada.

 

A las 7:00 de la noche de ese mismo día salimos desde la estación de Atocha, en tren de alta velocidad hacia la ciudad de Valencia, donde dos horas y media más tarde teníamos una cena con el Vicerrector internacional de del Grupo Universitario CEU.

 

A la mañana siguiente, de un jueves pasado por agua, realizamos una visita al Campus de Moncada donde recorrimos cada uno de los rincones donde se preparan los nuevos periodistas españoles en modernas instalaciones, con equipos de última tecnología y un experimentado y reconocido grupo de docentes. Coincidencialmente, ese día trinó el maestro Bastenier: “Quien se matricula en periodismo a ver de qué va, mejor que se quede en casa”. Pero la pasión que expresaban los jóvenes que en inglés y español preparaban especiales para televisión y radio en el CEU era inocultable.

 

A las 11:30 de la mañana, mientras se preparaban el grupo de baile artístico, ingresó su majestad la reina doña Letizia para tomar parte en el evento. Ni siquiera en la época en que ella vivió en Cali, mientras asistía a un intercambio estudiantil en la facultad de comunicación social de la Universidad Autónoma de Occidente, había estado tan cerca de ella. Los mismos asistentes al evento se llevaron una imagen muy distinta de la mujer antipática que describen en medios. Esa figura ultradelgada y de sonrisa amplia posó durante más de una hora con niños y familiares de quienes padecen enfermedades para las cuales no existe diagnóstico.

 

Estando en Valencia el almuerzo no podía ser otro que la famosa paella valenciana, en compañía de Belén Souto.  En el restaurante la cena inició con una sección de fotografías con el ‘Chino’, el nuevo propietario del Valencia Fútbol Club, de quien nunca supe el nombre, aun así en mi celular quedan varios fotografías de un personaje que entró casi que por asalto en mí agenda.

 

Después de una corta visita turística en el mismo taxi por algunos lugares insignias de Valencia, nos desplazamos hacia la estación del AVE, el tren de alta velocidad, con destino nuevamente a Madrid. El viernes me esperaba de nuevo Arturo Pita,  esta vez en la sede de la Radio Televisión Española, donde realizamos un recorrido por los plató del principal noticiero de España y algunos de los programas de opinión de mayor sintonía. 

 

Finalizada la reunión, mi destino era ahora el estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid.  Una religiosa visita al templo del fútbol que soñé siendo aún muy niño. La sensación de estar en el terreno de juego y en los camerinos es indescriptible. Casi tan indescriptible como el escalofrío que recorrió mi cuerpo cuando volví a ver mi teléfono al culminar la visita y supe de inmediato que no tendría la entrevista con Bastenier. En twitter anunciaban que acababa de fallecer después de una ardua batalla contra un cáncer de riñón que acababa de ganarle la partida.

 

Finalmente se iba el maestro quedando en deuda conmigo con una reunión próxima y una entrevista, pero regreso a Colombia convencido de que esta experiencia que me permitieron vivir Amway, la Fundación Carolina y el Grupo Educativo CEU me harán un mejor periodista y, ante todo, un mejor ser humano.

 

¡Mil gracias a todos!